Lo mejor del día es cuando al estar a punto de retirarnos,
es el sol quien al ocultarse tras los cerros, en medio de matices
purpúreos y dorados, pronuncia sublime-mente el adiós,
el inicio de nuestra muy corta, prolongada y tormentosa separación.
Todo hasta que el mismo dios, con sus dedos luminosos,
nos informa del nuevo comienzo y el pronto reencuentro del amor.